Guatemala, 20 de julio de 2008
Bruselas. Bélgica tiene en el 31 de julio próximo un nuevo plazo límite para intentar lograr una base mínima de acuerdo sobre la reforma institucional si no quiere que la grave crisis política empeore aún más.
El último día de este mes es la fecha en que el trío de “mediadores” debe presentar un informe con las líneas generales de una gran conferencia que debe trazar los perfiles de la reforma, pero también es el día del ultimato fijado el viernes recién pasado por un partido nacionalista flamenco aliado del primer ministro, Yves Leterme.
Mientras tanto, Leterme, cuya dimisión rechazó el rey el jueves último, continuará al frente del Gobierno para ultimar los detalles de un plan de medidas económicas y sociales que ayuden a los belgas a capear la crisis económica y sus consecuencias.
El pequeño partido nacionalista flamenco N-VA, socio de coalición de los democristianos (CD&V) de Leterme, ha impuesto el próximo 31 de julio como límite ineludible para lograr un acuerdo.
El N-VA manifestó que su partido —cuyo objetivo final es una separación pacífica de Flandes— busca “garantías” de que los francófonos aceptarán negociar algunos de los asuntos más espinosos que enfrentan a las comunidades, como la separación del distrito electoral Bruselas-Halle-Vilvoorde.
“Es la última oportunidad. Los francófonos nos tendrán que decir cómo quieren las cosas”, advirtió el presidente de la pequeña formación nacionalista, Bart de Wever.
EFE
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