Guatemala, 20 de julio de 2008
El papa Benedicto XVI llamó ayer a la unidad en tiempos en que la sociedad actual “se fragmenta”, ante unas 200 mil personas reunidas en una vigilia en Sídney, Australia.
Libertarios australianos pidieron en Sídney a Benedicto XVI que no imponga sus creencias a la humanidad, durante una manifestación pacífica.
El Sumo Pontífice expresó su pesar por abusos sexuales a niños, durante la homilía de la misa.
Sídney, Australia. El papa Benedicto XVI pidió perdón ayer a los australianos por los abusos sexuales a niños perpetrados por sacerdotes católicos, y aseguró que “los responsables deben ser llevados ante la Justicia”, pese a que las víctimas creen que esa disculpa no es suficiente.
El Sumo Pontífice expresó su pesar y su condena por esos hechos durante la homilía de la misa que celebró ayer en la catedral de Santa María de la ciudad australiana de Sídney, donde participa en la Jornada Mundial de la Juventud.
“Me gustaría detenerme para reconocer la vergüenza que todos nosotros tenemos que sentir como resultado de los abusos sexuales de menores cometidos por algunos sacerdotes y religiosos en este país”, afirmó.
El Papa declaró que “las víctimas deben recibir compasión y cuidado” y que “los responsables de tales males deben ser llevados ante la Justicia”.
Además, destacó que esas “fechorías, que constituyen una grave traición a la confianza, merecen una condena inequívoca” y afirmó que “han causado un gran dolor y un gran daño al testimonio de la Iglesia”.
Pese a la disculpa, las víctimas y sus representantes consideran que no ha sido suficiente.
“Si pides perdón a una víctima, lo haces directamente, le dices a esa víctima que lo sientes y buscas medidas para ayudarla”, indicó Chris MacIsaac, presidenta de Ritos Rotos, organización que defiende a las víctimas de esos abusos en Australia.
Además de la misa en la catedral de Santa María, otro de los actos del Santo Padre en la Jornada Mundial de la Juventud fue su participación en una vigilia con decenas de miles de jóvenes.
La vigilia, que se celebró en un hipódromo, comenzó cuando se iluminó el escenario con “una luz llevada por bailarines que imitaban la apertura al Espíritu Santo”, según se explicó.
Después, todos escucharon el discurso de Benedicto XVI en el que explicó que el Espíritu Santo, del que dijo “es la Persona olvidada de la Santísima Trinidad” y tiene como misión “cumplir el trabajo de Cristo”.
La vigilia continuó y los peregrinos pernoctaron en el hipódromo, y hoy el Papa oficiará una misa, en la que anunciará el lugar de la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará previsiblemente en Madrid, España, en el 2011.
EFE-AP
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