Guatemala, 23 de julio de 2008
Erick Villatoro, auxiliar de la Procuraduría de los Derechos Humanos, lamentó el resurgimiento de estos hechos que solo traen más violencia y el irrespeto a los derechos de los sindicados.
Refirió que es una situación preocupante, ya que, si existiera algún delito, existen las autoridades competentes para atender el tema y hacer cumplir la ley.
Añadió que el retardo en la aplicación de justicia y la carencia de investigaciones incide en el aumento de los vapuleos y linchamientos.
Rudy Cardona, gobernador departamental, dijo estar preocupado por el asunto, pues en la medida que la seguridad es más deficiente aumentan los intentos de linchamiento.
Elías Roberto Recinos y Mateo Juan Nicolás fueron vapuleados por vecinos de Chiantla, el recién pasado 26 de junio.
Por mike castillo
Huehuetenango
El incremento de hechos delictivos, la proliferación de bandas de asaltantes, secuestradores y extorsionistas — unido a la desconfianza hacia las fuerzas de seguridad y operadores de justicia— han ocasionado que vecinos tomen la justicia en sus manos, lo que preocupa a autoridades.
En poco más de un mes, se han registrado cuatro intentos de linchamiento contra diez presuntos delincuentes.
René Mérida, de la Comisión de Seguridad del Concejo Departamental de Desarrollo (Codede), comentó que en varias comunidades los vecinos han decidido protegerse, debido a la inoperancia de la Policía Nacional Civil (PNC), Ministerio Público (MP) y Organismo Judicial (OJ).
El 26 de junio último, Elías Roberto Recinos Tecum, de 34 años, y Mateo Juan Nicolás, 29, fueron vapuleados por unos 400 pobladores en la aldea Laguna Seca, Chiantla, señalados de pertenecer a una supuesta banda de asaltantes que, minutos antes, habría saqueado una vivienda.
Los dos hombres eran guardias de un hotel, pero su jefe los dejó en un camino y comenzaron a caminar cuando fueron copados. Pese a identificarse y a mostrar la licencia del arma que portaban, fueron retenidos y golpeados durante más de 24 horas.
El 1 de julio recién pasado, seis hombres fueron detenidos en el caserío Tuiboch, Todos Santos Cuchumatán, acusados de integrar una presunta banda de secuestradores y asaltantes.
Durante unas 30 horas, los hombres permanecieron como rehenes y fueron golpeados por vecinos.
Fueron liberados hasta que se comprobó la identidad de las personas, su relación laboral con compradoras de café y los documentos que acreditaban la portación de armas.
Ese mismo día, el presunto extorsionista Ebert Adrián Cruz Hernández, 20, fue detenido por una turba de 800 personas en la aldea Las Vegas, La Democracia, y, tras recibir una golpiza y ser exhibido por las calles y en la aldea la Mesilla, fue entregado a la PNC.
El 6 de julio último, la tensión volvió a Todos Santos Cuchumatán: unos dos mil habitantes del caserío Chilín, aldea San Martín, vapulearon a Édgar Valdemar Mendoza Escalante, 38, sindicado de pertenecer a una banda de robamotos. En el hecho, quedó herido de bala Pablo Cano Mendoza, 22, y se recuperaron dos motocicletas que éstos, supuestamente, habían robado.
Mérida, del Codede, comentó que los vecinos están cansados de los hechos delincuenciales y que ha sido gracias al Consejo de Seguridad del Codede y líderes comunitarios que se ha impedido que los vapuleos se conviertan en linchamientos.
Añadió que es preocupante que un acto delictivo se combata con otro.
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