Guatemala, 23 de julio de 2008
Mirtala García, de 13 años, cuida a sus dos hermanos, Dina, de 3 años, y Miguel Ángel, de uno. Éste es uno de los menores con mayor grado de desnutrición que ha recibido ese centro nutricional.
Mirtala, que lleva dos meses de cuidar a sus hermanos en ese lugar, responde al preguntarle cómo se siente: “Estoy aburrida de estar acá”.
Sin embargo, no es la única. Romelia Gutiérrez también se encarga de cuidar a sus sobrinos Gonzalo, de dos meses, y Suyapa, de 2 años, ambos con desnutrición severa.
Según los informes de la municipalidad de La Unión, Zacapa, los estragos hasta ayer por la tarde en viviendas y cultivos son:
• Viviendas destruidas 175
• Viviendas en riesgo 299
• 1,112 cuerdas con siembra de café, lo que equivale a Q2.516,700 de pérdidas
• 1,804 cuerdas con cultivos de maíz, con pérdidas por Q1.312,450 de pérdidas
• 739 cuerdas con siembra de frijol, con pérdidas por Q143,600 de pérdidas
• En otro tipo de cultivos, las pérdidas cuantificadas son de Q16 mil
Por sandra valdez periodismo comunitario
El Campanario Oratorio, La Unión, Zacapa, donde murieron 12 personas el sábado último, a causa de un deslizamiento de tierra, es una de las comunidades donde se han detectado casos de desnutrición severa.
Jacobo Jiménez, del Centro Nutricional de la Fundación Castillo Córdova que funciona en aquella localidad, informó que los problemas de desnutrición han aumentado en los últimos meses.
Las autoridades municipales explicaron que, debido a los derrumbes e inundaciones causados por la constante lluvia, ese municipio ha afrontado pérdidas severas en las plantaciones de granos básicos, lo cual repercutirá en la alimentación de los habitantes.
Al centro que atiende Jiménez llegan decenas de niños en estado crítico. En la actualidad, trata a 18 menores, entre los cuales se cuentan dos niños de una misma familia. Un ejemplo son Dina García, de 3 años, y su hermano Miguel Ángel, de uno. Éste llegó con cierto grado de hidrocefalia, como consecuencia de la desnutrición.
Los casos más graves son Lidia Pérez, de 6 años, y Miguel Ángel García, de uno.
La mayoría de casos que llegan al centro, según Jiménez, provienen de El Campanario Avanzada, El Campanario Oratorio y El Campanario Progreso, y también de Olopa, Chiquimula.
Las niñas son las más afectadas, ya que representan el 78 por ciento de los menores atendidos, de acuerdo con el nutricionista.
Gonzalo Gutiérrez es el más pequeño de los 18 internos en el centro nutricional. A sus dos meses de edad, esta es la segunda vez que es llevado a ese lugar, por desnutrición severa y deshidratación.
Según Jiménez, el mes más crítico fue junio recién pasado, cuando recibieron a 28 niños en la misma situación.
Cuando los menores concluyen su tratamiento y abandonan el centro, se les sigue monitoreando. Deben acudir una vez al mes, para que les proporcionen una ración alimenticia que consta de cinco libras de azúcar, cinco de frijol, cinco de arroz, cinco de maíz, cinco de avena y cinco de Incaparina.
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