Guatemala, 24 de marzo de 2008
“Yo creo que ser artista es saber escuchar la naturaleza y darle voz”.
“Trozos de los alpes” será abierta el martes 25.
• El Áttico, galería y dentro de documentación
• 4a. avenida 15-45 zona 14
• Abierta de lunes a viernes, de 9 a 13 y de 15 a 19 horas; sábados, de 9 a 13 horas
• Entrada libre
• Cierra el 12 de abril
Por Lucía Herrera
Quince esculturas recientes de David Halfon, guatemalteco radicado en Francia, serán expuestas bajo el título Trozos de los alpes, en galería El Áttico.
En esta entrevista el escultor habla acerca de su nueva colección y su trabajo artístico en Europa.
Decidí repartir mi tiempo entre Guatemala y Francia, el país de mi pareja. Allá vivimos en Hautecour, un pueblito de la montaña de los Alpes. Paso mis días entre el taller y los senderos de la montaña. Esos senderos me ayudan en cada paso de la creación. El esfuerzo físico que requiere la montaña se refleja en el trabajo de la escultura. El tiempo que paso caminando es una parte muy importante de la creación.
Fue una decisión difícil el dejar un taller ya montado y equipado para ir a lo desconocido. Uno encuentra emociones y sensaciones nuevas cuando cambia de ambiente, eso me permitió redescubrir la creación. El proceso empezó con el reencuentro con la naturaleza, una naturaleza muy diferente a la que estaba acostumbrado en San Lucas Sacatepéquez. La ubicación de mi taller actual, tan cerca de Italia, me ha permitido ir a buscar mármol y granito proveniente del mundo entero.
En esta muestra hay dos figuras femeninas, Blanche y La Canche. El proceso es dejarme guiar por la piedra, y no imponerme sobre la naturaleza de ella. Es decir, existe un diálogo entre la piedra y mis manos. Las formas que surgen en mi trabajo están ligadas a mi entorno. Así empieza ese diálogo. Yo creo que ser artista es saber escuchar la naturaleza y darle voz.
Es un proceso más intuitivo que intelectual. Una piedra comienza el proceso pero no siempre logra terminarlo. Nunca se sabe lo que puede suceder durante el proceso. Algunas piezas salen más espontáneas, y otras tengo que trabajarlas durante meses para lograrles ver la esencia. A veces puedo comenzar una escultura con la forma que quiero lograr, y otras veces son las vetas de la piedra las que me dicen qué hacer. En esta muestra, por primera vez, trabajé piedras de diferentes colores y composiciones. El reto fue tratar de entender a cada una.
No es que me identifique con cada una de las piezas, sino con el proceso que me llevó crearlas. Una vez que las esculturas están terminadas, no me pertenecen, sino que empiezan a vivir por su cuenta.
Este año voy a participar en dos simposios. El primero es en Francia, en la región de Savoie, durante el mes de mayo. Este simposio consiste en tallar un trozo de madera en una semana, y esa escultura se quedará en la naturaleza, en un parque de esculturas a lo largo de un sendero en la montaña.
Luego, en septiembre, voy a participar en un simposio de mármol en Corea del Sur. Tendremos un mes para tallar una piedra de tres metros de alto. La escultura quedará en la ciudad de Boryeong. Además, estoy trabajando con dos galerías de Francia, con el propósito de montar varias muestras en el futuro.
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