Guatemala, 24 de marzo de 2008

CATALEJOVarias tragedias debido al indulto MARIO ANTONIO SANDOVAL

EL QUINTO PATIOLa costumbre de negarCAROLINA VÁSQUEZ ARAYA

ECLIPSEDe regresoILEANA ALAMILLA

COLABORACIÓNSemana SantaSÉBASTIEN PERROT-MINNOT

ARCA DE ESPEJOSNueve contra unoAQUILES PINTO FLORES

TASSOLILOQUIOSTASSO HADJIDODOULibros y seres humanos, hoy (y II)
A la pregunta: “¿Seguirá progresando la lectura?”, el autor de Dónde va el libro, Jean-Yves Mollier, contesta: “El lugar de lo escrito es fundamental en la cultura francesa. Desde la mitad del siglo XIX, la escuela fijó las bases del canon literario y forjado el panteón de esa cultura. Los grandes escritores franceses se han vuelto modelos de cultura imitables para las demás culturas nacionales”. Extrañamente, creció la producción editorial cuando ha bajado mucho el grupo de los llamados “grandes lectores” o “empedernidos lectores”. Las nuevas tecnologías, como la pantalla grande y otras, van sustituyendo a la impresa. Pero el libro no retrocede. Existen también el Instituto de Historia del Libro y la Escuela Nacional Superior de Ciencias de la Información y de las Bibliotecas.
Se actualizan, además, las bibliotecas, lugares clave de integración social. En París, impresiona, por fuera y por dentro, el edificio de la Biblioteca Nacional de Francia, que ostenta su conjunto de cuatro torres-libros. Forma parte de las funciones del Ministerio de Asuntos Extranjeros y Europeos (MAEE), en París, la promoción del libro francés en el mundo, y favorecer la traducción a otros idiomas y facilitar los intercambios. El Programa de Ayuda a la Publicación (PAP), desde el 2005, reforzado por el proyecto “Traducir”, que se interesa en, y apoya las traducciones al inglés, al árabe, al chino, al español y al ruso, da dinamismo a los intercambios.
Tratan de convencer a los editores franceses para ingresar en las lógicas de cooperación con sus homólogos africanos y magrebíes, o sea, del África del Norte. También favorecen el intercambio de ideas. Consideran a los traductores como investigadores privilegiados y dotados. Los traductores, poco conocidos del gran público, cumplen un papel crucial en el descubrimiento de otras culturas y de nuevos universos. Conscientes de su papel, los traductores, en 1973, en Arles, departamento de las Bocas del Ródano, crearon la Asociación de Traductores Literarios de Francia, con 700 miembros, en 45 idiomas.
El remate de la publicación Label lo constituyen las opiniones de diez escritores que contestaron a la pregunta: “¿Qué lugar ocupan los libros en su vida?”. Olivier Poivre d’Arvor, director de Cultures-France: “Los libros atravesaron siglos para llegar hasta nosotros... Es uno de los milagros de la humanidad... Con los libros aprendí a entenderme, entonces decidí entender a los demás, oyéndolos... Su voz golpeó mi conciencia e impresionó mi memoria”.
Linda Le, nacida en Vietnam, vive en Francia. Es autora de varias novelas en que confirma la singularidad de su universo. Afirma: “Aquel que toma posesión de palabras portadoras de interrogantes está atraído por un abandono que precede las reconquistas...”. Marie Darrieussecq proclama que uno está solo con el mundo entre manos. Afirma: “Leer es reencontrar el mundo, es estar solo en compañía de los demás. Leer es imaginar, leer es un humanismo. Leer y escribir es el principio del pertenecer al mundo”. Lydie Salvayre, de lengua materna española, estudió Medicina y es psiquiatra. Su última novela es: Retrato del escritor en animal doméstico. Afirma: “Pertenezco a los libros. Dentro de la bulla del mundo, descanso leyendo libros”.
El libro es uno de los más fieles amigos.
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