Guatemala, 17 de mayo de 2008
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HACIA DENTRORío de Janeiro (II)Jaime Arimany Ruiz

CON OJOS DE MUJERMedidas obligadasMarta Pilón

ALEPHCarolina Escobar Sarti¿Hispanos=delincuentes?
La categoría "hispanic" es mala palabra en Estados Unidos. Diríamos que incluso es una palabra amenazadora si, además, califica a un sujeto moreno que no habla inglés, de estatura baja o mediana y rasgos de ascendencia indígena. Impronunciable, cuando ese hombre o mujer no tiene documentos que respalden su estancia en dicho país del norte. Es más, si antes la palabra hispano le daba vida a una masa informe de brazos y manos para el trabajo pesado, hoy es sinónimo inequívoco de delincuencia.
La cacería de brujas que se ha desatado en Estados Unidos en contra de los inmigrantes indocumentados, expresa características que apuntan a una retoñada xenofobia. Es indudable que el atentado terrorista del 9-11 favoreció el despertar de la condición racista que ha caracterizado a ciertos grupos estadounidenses; la situación que viven hoy miles de inmigrantes indocumentados nos remite a la revisión de una historia de fobias raciales expresadas en la esclavitud, la marginación y el aniquilamiento de grandes grupos humanos.
La última acción del gobierno estadounidense en contra de los inmigrantes indocumentados provoca vergüenza ajena, pero constituye la evidencia de una realidad que ha ido en aumento durante los últimos años. El lunes pasado, 390 inmigrantes indocumentados fueron detenidos en Iowa; 287 de ellos de nacionalidad guatemalteca. Días después (15/5/08), en la primera plana de este matutino, aparece la imagen que mimetizó la realidad. Como decía Roland Barthes, la fotografía parece sostener a la memoria aunque anuncie su pérdida irrevocable, y posee la capacidad única de retener y hacer visibles las luces y sombras de todo lo que retrata. Una foto se convierte así en una especie de fetiche contra el olvido.
En la imagen, veo cuatro hombres jóvenes engrilletados y encadenados; los ojos negros mirando al suelo, a lo incierto. Uno de ellos lleva un sudadero rojo con la leyenda Old Navy en el centro del pecho. Detrás de ellos, sugerida apenas, hay una cerca. Si no supiera leer, diría que son reos muy peligrosos que están siendo trasladados a una prisión de máxima seguridad en nuestro país. Pero sé leer, y el pie de foto dice que estas personas indocumentadas fueron encerradas en un parque para exhibición de ganado(!), cercado con malla electrizada. Entre ellas, "hay menores de edad, mujeres embarazadas, madres solteras y enfermos".
El tamaño de la medida aplicada a indocumentados supera por mucho la gravedad de la falta cometida por ellos. Pero ¿qué cabe esperar de un gobierno de corte policial, para el cual no es más delincuente el que infringe más leyes, sino el que es más hispano? La ley se hizo cumplir, señaló el embajador estadounidense en nuestro país, pero se olvidó mencionar cuántos tratados internacionales de Derechos Humanos habrán pasado para que así fuera. Dijo, además, que es cierto que el sistema migratorio estadounidense no está funcionando, pero que habrá que esperar a que la nueva administración en el Senado trate el tema de la reforma migratoria(!). Quienes hemos seguido de cerca las políticas migratorias, sabemos que los gobiernos se suceden y la reforma migratoria es lo único que no. En realidad, no les interesa reformar nada.
La responsabilidad del gobierno guatemalteco es pronunciarse de manera enfática contra este hecho y actuar a favor de los inmigrantes guatemaltecos, aludiendo a su condición humana. Estaremos esperando. Por cierto, es útil saber que, en México, los legisladores despenalizaron este mes la migración indocumentada, quitándole, así, la imagen de delincuente al inmigrante. En suma, la migración no va a detenerse porque un país lo decida o porque hayan leyes que respalden esta decisión; la ley puede ser muy poderosa, pero la necesidad puede más.
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