Guatemala, 28 de junio de 2009
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Por redacción internacionales
16:50 | 20/06/2009
Con la condena de tres pandilleros de la Mara Salvatrucha (MS-13) en Italia surge de nuevo la preocupación de que estos grupos de jóvenes delincuentes establezcan nuevas bases de operaciones en países sudamericanos y europeos al mantener nexos con carteles del narcotráfico, además de que podrían estar vinculados con redes terroristas internacionales.
Tres miembros de la MS-13 —un mexicano y dos salvadoreños—, activa en Milán (norte italiano), fueron sentenciados a penas comprendidas de los ocho a 10 años de cárcel por intento de asesinato de un salvadoreño, al que hirieron con un machete y perdió un ojo.
Según Héctor Sánchez Beltrán, investigador de la Universidad de Guadalajara, México, la MS-13 constituye una de las “mafias más coordinadas del mundo”.
Laura Etcharren, autora del libro Esperando las Maras, estado embrionario en Argentina, dijo que hay una presencia más reducida de pandillas en Nicaragua, Venezuela y Colombia. Estos dos últimos, que están más relacionados con la guerra contra el narcotráfico, han recibido a pequeños grupos de pandilleros, además de Perú y Bolivia.
Etcharren explicó que “lo que hay en Argentina, Uruguay y Chile es un estado larval de gavillas que significa pequeños brotes regados minuciosa y lentamente por la penetración del narcotráfico en esos países frente a la permeabilidad de las fronteras”.
“Algunos pandilleros son puestos bajo la lupa de los narcoterroristas, para llevar adelante todos aquellos trabajos que ellos, por cuestiones jerárquicas y de auto preservación, no harían”, explicó Etcharren.
Un informe de la Oficina contra la Droga y el Delito de la Organización de las Naciones Unidas (Onudd), publicado en noviembre del 2008, revela que más de 210 células de la MS-13 y Mara 18 (M-18) —creadas en California y otros lugares de Estados Unidos por centroamericanos que huyeron de las guerras del Istmo en la década de 1980— se enrolaron en “narcorredes” mexicanas para viajar a Europa. El documento presentó algunas de las detenciones en ciudades europeas.
Los pandilleros han cambiado de imagen personal —sin tatuajes y sin antecedentes— y han viajado a diversas regiones de Europa, con la misión de expandir el contrabando de estupefacientes.
Los Zetas (brazo armado del cartel del Golfo) ha sido una de las organizaciones delictivas más activas en enganchar pandilleros para adiestrarlos. Pero los carteles de Sinaloa y de Tijuana, además del cartel del Golfo, también han reclutado a mareros centroamericanos.
“Con ellos pretenden expandirse a Europa, y esto demuestra que el tiempo en que las pandillas eran (solo) un problema centroamericano ya se acabó”, explicó José Manuel Martínez, representante regional de la Onudd.
“Estas organizaciones criminales no se dedican solo al tráfico de droga al funcionar como grandes multinacionales. Lo que hacen es ocupar territorios enteros donde diversifican sus actividades: prostitución, tráfico de armas e inmigración ilegal”, añadió.
El representante expuso que los pandilleros establecen corredores entre urbes europeas, vías seguras para transitar todo tipo de mercancías ilegales.
En su hoja de ruta criminal, la ciudad española de Barcelona juega un papel fundamental como base logística para esta expansión mafiosa.
Según Amado Philipe De Andrés, responsable de la coordinación operativa de Onudd, la intención es convertirse en lo que se define como middle men o intermediario en operaciones, que actúa como coordinador local de un ente criminal y que sirve de apoyo a los sicarios.
Como consecuencia de la aplicación de medidas de seguridad, los pandilleros prófugos emigran a otros países, por lo que las autoridades buscan acciones conjuntas con el Comité Internacional de Prevención de la Criminalidad.
“Son mucho más peligrosas que la mafia siciliana y la camorra napolitana”, advirtió Pedro Gallego, sargento de la Guardia Civil española, autor del libro La Mara al desnudo.
Las autoridades estadounidenses califican a los pandilleros como un eslabón del terrorismo internacional.
El secretario general de la Interpol, Ronald K. Noble, reveló en abril último que habría una eventual alianza en Centroamérica entre las pandillas y la organización terrorista Al Qaeda, para facilitar sus actividades en común.
Noble aseguró que en esa región se perdieron las huellas de decenas de iraquíes que ingresaron con pasaportes falsificados y que podrían pertenecer a grupos terroristas islámicos, que contactan a las pandillas para que les ayuden a llegar a EE. UU.
“Fácilmente, pueden entrar miembros de Al Qaeda para preparar actos de terrorismo y, además, han entrado en contacto con las pandillas”, en una especie de “red de terrorismo”, que también incluiría a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y a la milicia libanesa Hezbolá, añadió Noble.
Según investigación de los gobiernos centroamericanos, las FARC proporcionan drogas a las pandillas a cambio de armas. “Están entregando un kilo de cocaína para que les entreguen un fusil M-16 o AK-47”, reveló la Policía salvadoreña.
Sobre la posibilidad de que Latinoamérica se convierta en un refugio de terroristas, Noble manifestó que ese es el problema que se quiere analizar a causa de la facilidad con que las personas pueden salir de Iraq hacia Europa y el centro y sur de América.
Sin embargo, ni el Gobierno de Estados Unidos ni los centroamericanos han aportado pruebas y datos concretos de la relación de las pandillas con Al Qaeda, pero establecer este vínculo les es funcional y encuadra en sus políticas de seguridad.
información de agencias
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