Guatemala, 30 de mayo de 2009
Los cuerpos de las tres niñas asesinadas en San Lucas Sacatepéquez, son velados en el templo del Evangelio Completo de la aldea El Chicamán. (Fotos Prensa Libre: Walter Sactic)
Por Prensa Libre.com
16:21 | 30/05/2009
Luto, llanto, dolor, y repudio se viven hoy en la aldea Chicamán, San Lucas Sacatepéquez, donde familiares, amigos y vecinos velan los cuerpos de tres niñas que fueron asesinadas con saña ayer cuado regresaban de la escuela oficial de la aldea El Manzanillo. La población exige que el hecho no quede en la impunidad.
La madre de las tres menores, Ana Lucrecia Suruy Socoreque, expresó que cree en la justicia divina, pero también pide que las autoridades investiguen el triple crimen, ya que “sus pequeñas no eran malas para morir” de esa manera.
Los cadáveres de las pequeñas víctimas Wendy Josselin, de 12 años; Diana Liseth, de 8, y Heidy Yolanda, de 7, vestían el uniforme de la escuela, además, las mochilas escolares fueron halladas junto a los cuerpos.
La familia informó que el sepelio se efectuará mañana a las 10 horas en el cementerio de San Lucas Sacatepéquez.
Entre llantos y sollozos, la madre relató que días antes del asesinato, Wendy le comentaba que ya estaba más alta que ella, y que posiblemente iba a crecer más, asimismo, el día del hecho, Heidy solicitó un cuaderno nuevo antes de ir a la escuela, y ella se lo compró.
Vecinos presentes en el velorio declararon que es necesario que este crimen no quede en la impunidad.
Daniel Socoreque, alcalde auxiliar y primo de la madre, indicó que el sentir de los vecinos en la aldea Chicamán es que tanto el Ministerio Público y la Policía Nacional Civil capturen lo más rápido a los responsables del triple crimen. Además, exigió justicia y espera que llegue pronto, ya que “murieron tres angelitos”.
Algunos familiares que no quisieron identificarse comentaron, con un poco de temor, que tienen conocimiento de un sospechoso haber perpetrado el triple asesinato. Aseguran que le dicen el Coche, y ese hombre llegó hace un año y medio a vivir a la aldea. Otros vecinos indican que podrían ser dos los atacantes de las pequeñas.
En una versión preliminar, la madre de las niñas comentó ayer que hace como seis semanas, ese hombre robaba en una casa de un familiar, y su hija mayor fue testigo del hecho, y en ese mismo momento la amenazó, pero nunca imaginaron que cumpliría su amenaza.
Cerca del mediodía, acudió al velorio la activista Norma Cruz, directora de la Fundación Sobrevivientes, para presentar sus condolencias a la familia de las menores.
Cruz declaró que es un crimen que debe ser investigado a profundidad, y añadió que es doloroso que ocurran este tipo de asesinatos.
Cruz indicó que acudió al velorio para informar a la familia que les brindarán asesoría legal para dar con los responsables del crimen.
También enfatizó que últimamente han ocurrido varios hechos con mucha saña en el área rural, e hizo referencia al caso de Chimaltenango, donde dos niñas permanecieron durante toda la noche junto al cadáver de su madre, quien había sido ultimada a balazos. Ese hecho ocurrió el pasado 15 de mayo.
Con información de Walter Sactic
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