Guatemala, 29 de septiembre de 2009
Wilson Menchú, árbitro asistente del juego Usac-Heredia, relató los momentos de angustia que le tocó vivir al ser agredido por aficionados sancarlistas que invadieron el terreno de juego y sembraron terror en el estadio Revolución.
“Fueron momentos difíciles, lo único que pude hacer fue correr al centro porque estaba la mayoría de periodistas. Pensé que si corría al fondo del estadio, los cuatro aficionados me podían matar”, confesó.
La agresión será inolvidable para Menchú, “sentí un fuerte dolor en el muslo y caí. solo recuerdo que recibí dos o tres patadas en el suelo, después me levantaron los bomberos para recibir asistencia”, agregó.
“Mi familia me pidió que deje el arbitraje, pero no lo he considerado. Solo espero que un día no muera alguien para que las autoridades actúen”, sentenció.
Estuardo Gálvez, rector magnífico de la Universidad de San Carlos de Guatemala, se mostró indignado con los incidentes protagonizados por seguidores del conjunto estudioso, quienes invadieron la cancha del estadio ubicado en la zona 12.
Por Luis Barrios Bautista
12:29 | 28/09/2009
El pasado sábado, el futbol guatemalteco vivió uno de los momentos más vergonzosos de los últimos años, cuando varios aficionados, seguidores del equipo estudioso, agredieron con brutalidad y en la más completa impunidad a la cuarteta arbitral, encabezada por Rubén Castellanos.
Cuando los jueces se dirigían a su camerino, luego de dar por terminado el partido Usac-Heredia (1-1), jugadores universitarios, así como el técnico mexicano Rafael Loreno, les interceptaron el paso y recriminaron airadamente, aspecto que desencadenó la ira de los seguidores que invadieron la cancha, y, con objetos contundentes, la emprendieron a golpes contra los jueces que quedaron a merced de los agresores, ya que la escasa seguridad jamás actuó.
Las imágenes son claras, pero aún más el informe arbitral que detalla, entre otras cosas, lo siguiente (citas textuales): “La reacción del técnico Rafael Loredo, que muy molesto se acercó de forma agresiva, y siendo detenido por algunos de sus jugadores para que no trascendieran sus intenciones de agredirnos, nos decía: ‘Te dije que me avisaras para calmar a mis jugadores hijo de p... te ... c... en todo’”.
El más afectado, tras la invasión y agresión de los aficionados, fue el asistente Wilson Menchú, quien recibió varios golpes que le ocasionaron una herida en el muslo de la pierna izquierda, que ameritó varios puntos de sutura, y lo dejará fuera de actividad por un mes.
“El público, plenamente identificado del equipo Usac, ingresaron al terreno de juego tan tranquilamente y encapuchados, sin que ninguna persona los detuviera y empezaron a buscar piedras y a quitar los tubos con los que se sostienen las vallas publicitarias, y procedieron a perseguirnos”, continúa el informe arbitral al Órgano Disciplinario de la Liga Nacional.
La oportuna intervención de los bomberos municipales, de algunos jugadores y de un dirigente sancarlista, detuvieron lo que pudo convertirse en una tragedia.
En otra parte del terreno de juego, otro grupo de agresores perseguía a Rubén Castellanos y César Dimas, asistente dos, quienes corrieron con mayor suerte, y pese a los múltiples intentos por alcanzarlos, salieron del incidentes con golpes leves.
El reporte arbitral es claro y contundente, además relata las amenazas y agresiones : “Un aficionado del equipo de la Usac llegó hasta donde estábamos refugiados con el compañero César Dimas, insultándonos y amenazándonos de muerte, y me lanzó algunos puñetazos, los cuales logré esquivar; pero no mi compañero César Dimas a quien le lanzaron una bolsa con hielo impactándole en el rostro.
Posteriormente una persona con la cara cubierta con un pañuelo y con una chumpa de directivo de ese equipo, también se acercó a nosotros y nos dijo: ‘Lástima que no tenemos gasolina para rociarlos y quemarlos hijos de p...; pero de todos modos aquí los vamos a v... y nadie los podrá ayudar’, lanzándome un puñetazo que logré esquivar”, detalló.
La tarde negra del sábado 26 de septiembre terminó con el retiro de la cuarteta arbitral a las 19 horas, en varios vehículos, rumbo al hospital nacional de Antigua Guatemala, donde Wilson Menchú fue atendido y recibió varios puntos de sutura.
En algunos países centroamericanos, las sanciones por agredir a los árbitros son más fuertes.
En Honduras, van de seis a tres meses de suspensión para la cancha y orden de captura contra los aficionados y jugadores que hayan participado.
En Costa Rica, las sanciones van de seis a 20 partidos y multas económicas.
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