“El cine guatemalteco está en una etapa dulce”
Jorge Sanz
por ana martínez de zárate
fotos: carlos sebastián

El actor madrileño Jorge Sanz vino a Guatemala a impartir un taller de actuación, impulsado por la cooperación y la embajada españolas. Quedó impresionado con la calidad y calidez de actores y directores que conoció en su breve estancia. Tanto que decidió cambiar su billete de regreso para visitar otros lugares del país con sus nuevos amigos y permanecer otra semana más de lo previsto. El día de su partida, mientras comía sus últimos espaguetis en Guatemala, se despidió con una primicia: volverá en enero para rodar un personaje de la película Felonía, cuyo director será Mendel Samayoa.
¿Cómo surge la iniciativa
de venir a dar un curso de interpretación a Guatemala?
Esto vino a través del cónsul español en Guatemala, Diego Nuño. Creo que los de la embajada han pensado que aquí hay una industria de cine incipiente que está en un momento dulce porque se está formando una industria bastante importante. Y entonces han visto el movimiento y han querido, a través de la Cooperación, apoyarlos un poco. Se pusieron en contacto conmigo y me vine encantado a dar este taller durante una semana en el Centro Cultural Español.
¿Es el primer curso que imparte?
Nunca había dado un curso, ni siquiera lo he recibido. He empezado a darlos, antes que recibirlos. Es muy fuerte. Es una sensación, así: rara.
¿Y el resultado?
Ha sido muy bueno. He contactado aquí con gente muy interesante. Productores de cine, de teatro, directores. Dentro de 10 ó 15 años van a ser los Fernán Gómez, los Trueba y los Almodóvar del cine guatemalteco. Están empezando a mover una ley del cine. Es todo muy incipiente, pero ya están trabajando. Además, la falta de medios agudiza el ingenio. Ha habido muy buena conexión en el curso con todos los actores y directores guatemaltecos. Les pedí que me echaran una manita y colaboraron.
¿Le gustaría trabajar en este país?
Sí, claro. Os doy la primicia que volveré a Guatemala a rodar una película en enero que se llamará Felonía, con el director Mendel Samayoa. Queremos que sea una coproducción con España, pero lo voy a tramitar cuando llegué allí, a ver si es posible. Actuará Héctor Sandarti, quien ha dicho sí al proyecto. Lo producirán junto con Mendel, Roberto Díaz y Cecilia Santamarina. La historia gira entorno a dos ex viejas mercenarias que deciden volver a matar por una recompensa.
¿Ha visto alguna película guatemalteca?
Todavía no. Pero ya las tengo todas ahora, así que las veré en estos días. Sé que Looking for Palladin ha ganado un premio en Cannes, y Gasolina se ha llevado, en el Festival de San Sebastián, el premio Cine en Construcción, lo que le permitirá poder finalizar su película.
¿Conocía a algún actor guatemalteco antes de venir?
Sí, a Roberto Díaz. Trabajé con él en España hace 16 años en una película que se llama Monte Bajo, de Julián Esteban. Llegó a España y allí trabajó bien, en películas buenas.
¿Qué consejos le daría al cineasta nacional?
Que trabaje mucho. Hoy hay cámaras de video, digitales, y hacer películas es un impulso. Hay que tener ganas de hacer cine con más o menos medios, pero siempre se puede.
¿Recomendaría asistir a una escuela de interpretación?
Mi formación ha sido el trabajo. Empecé con 9 años y nunca he ido a una escuela y toda mi técnica la he desarrollado con base en el trabajo. He tenido la inmensa fortuna de tener trabajo siempre. Sin embargo, mi caso es uno entre un millón, así que recomendaría las escuelas porque es la manera de que alguien que quiera ser actor, y no tenga trabajo, pueda ponerse en forma.
¿Aconsejaría empezar desde niño?
Para mí ha sido una gran ventaja. Estar viajando, viendo mundo, trabajando, ha sido una educación complementaria. También he tenido mucha suerte con mis padres que midieron lo que yo trabajaba en cada momento.
¿Le gustaría que sus hijos fueran actores?
Me gustaría que fueran lo que quisieran. Ojalá que no, porque se pasa mucha hambre. A mi hijo pequeño me lo llevo a todos lados. Viene al teatro conmigo y va de gira, pero yo quiero que haga lo que él quiera.
¿Cuál es la faceta de actor que más le gusta: cine, teatro o televisión?
El cine con diferencia. El teatro es más gratificante, a lo mejor, pero el cine es inmensamente más complicado. El abanico de posibilidades que te da la técnica cinematográfica es muchísimo más amplia que en el teatro. Cuentas con un primer plano, con efectos especiales, con una técnica narrativa mucho más rica que en el teatro. Estar acertado en el cine me parece mucho más complejo.
De todas las películas que ha hecho, ¿de cuál guarda mejor recuerdo?
Me siento más cómodo en las comedias. Por eso, mi favorita es La Niña de tus ojos, con Fernando Trueba de director y Penélope Cruz de actriz principal. La rodamos en Praga. Tengo muchas anécdotas divertidas, porque el equipo estuvo 10 semanas rodando en los estudios Barrandov, que son una maravilla. Entras con las manos en los bolsillos y sales con la película debajo del brazo.
¿Y la que no volvería a hacer?
Volvería a hacer todas, incluso las malas, que son la mayoría, porque son con las que más aprendes. Aprendes más en una película mala y con un director malo.
¿Cómo ve la industria del cine en la actualidad?
En España, la crisis en el cine es endémica. Llevo casi 30 años trabajando y he vivido ya como seis crisis. Sin embargo, luego sale Amenábar y arrasa. La película más taquillera del año, contando las estadounidenses, ha sido El Orfanato.
Yo creo que en España tenemos muy buenos cineastas, mucha tradición y siempre se harán películas. Y eso que hace años que no se dan subvenciones por parte del Gobierno. En realidad, en España el que está subvencionado es el cine estadounidense. A mi modo de ver, el cine de EE. UU. es en inglés, el francés en francés y el cine español es en castellano. Nosotros les estamos regalando, aparte del idioma, todo un sistema de distribución que manejan ellos.
En España es impensable rodar una película, doblarla al inglés y estrenarla allí. No te dejan porque no es estadounidense y no es inglés. Luego, tú quieres tener una película buena estadounidense y tienes que ver Albóndigas en remojo IV, Rocky V y luego la buena que querías.
¿Qué le parece el cine de Hollywood?
Hacen películas muy buenas. Realizan 500 ó 600 al año, entonces alguna buena hay, aunque el porcentaje de buenas es menor. A mí me gusta mucho el cine independiente, por ejemplo, el de los hermanos Coen. Hacen películas artesanas y son joyas. Cuando no tienen medios ni dinero, y lo único que hay es una historia y actores, esto da mucho sabor a todo lo que se hace. Ahora hay que ver cine guatemalteco, que hacen muy pocas películas, pero cada una que realizan arrasa.
¿Rodaría en EE. UU.?
Estuve rodando en Nueva York una vez (Un gesto más, 1996). Pero ya lo intenté y no funcionó. Por el éxito de Belle Époque, se estrenó Amantes, también allí, y me fichó una empresa grande: la William Morris, pero no entendía nada. Me ofrecían papeles de chicano, mexicano, hispano y no entendía nada, sin embargo, en España estaba Trueba ofreciéndome La Niña de tus ojos, Almodóvar... y, de repente, sentí que no era mi industria ni mi país, y que yo tenía que estar donde estuvieran buenos personajes, en buenas películas.
Además, estuve trabajando allí, pero se me vino encima todo aquello. No me adapté. Hablo bien el inglés porque, de jovencito, cuando tenía 20 años, me fui a Filipinas a un Festival de Cine y me quedé un año; entonces, ya me vine con el inglés dominado.
¿Ahora a qué se dedica?
Estoy de gira con una obra de autor estadounidense, Descalzos por el parque. Hemos estado en Madrid y como nos ha ido bien, ahora nos vamos de gira. También voy hacer un capítulo en una serie de televisión. Ahora no me mandan nada más que papeles muy difíciles. Cosas que no quiere nadie. ¿Tú, Jorge, harías de un psicópata que mata a sus hijos? Venga, sí, te lo hago.
Luego, además, estamos montando una película muy buena, la continuación de Orquesta Club Virginia, que la rodamos hace 15 años y trataba sobre unos músicos que iban de gira por Oriente. Y ahora nos vamos a volver a reunir, 20 años después. Los mismos músicos, todos cascados, hechos polvo, unos que han triunfado, otros que no. Va a ser divertida.
Y acabo de estrenar una que se llama Rivales, que es la historia de la rivalidad entre dos equipos infantiles de futbol, uno del Barsa y otro del Real Madrid, que van a jugar la final a Sevilla.
¿Cuál ha sido el secreto de su éxito?
Primero, no ir detrás del éxito. Luego, mucha suerte también. Desde niño, siempre he tenido personajes que han estado acordes con mi edad. No se me acabó la carrera haciendo personajes de niño. Siempre he tenido posibilidad de trabajo y luego haciendo tu trabajo lo mejor que puedas y no ir detrás de la fama. Mantener los pies en la tierra es básico en todos los oficios que hagas. Es una cuestión de educación y de entorno. Cuando alguien se hace famoso, lo primero que te das cuenta es de la pasta de la que está hecho y de la educación que tiene.
Perfil
- Nació en Madrid el 26 de agosto de 1969.
- Debutó profesionalmente cuando apenas tenía 9 años, en La miel de Pedró Masó.
- En 1981 participó en el rodaje de Conan el Bárbaro en donde hacía del personaje de Conan de niño, interpretado por Arnold Schwarzenegger.
- Uno de los filmes más importantes en su carrera fue Amantes (1991), de Vicente Aranda, junto a Maribel Verdú y Victoria Abril.
- Pero, la película que lo lanzó al estrellato fue Belle Époque, de Fernando Trueba, que consiguió el Oscar a la Mejor Película extranjera en 1993.
- Estuvo a punto de protagonizar Carne Trémula de Pedro Almodóvar, pero por diferencias de criterio de ambos, no la realizó.
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