Semanario de Prensa Libre • No. 230 • 30 de Noviembre de 2008

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D mundo

Entre el placer, la salud y el arte
En España, los viñedos se han convertido en centros de medicina natural y museos.


por Gloria LÓpez y Carmelo Lattassa

Teñidas de púrpura y verdes, los viñedos de las tierras de La Rioja o Tudela, España, se han caracterizado desde siglos por su importante producción de vinos de muy buena calidad, asegura el doctor Joel Martínez, enólogo de la empresa Marqués de Cáceres.


En esas ciudades se encuentra un buen número de bodegas de prestigio. En La Rioja, por ejemplo, hay más de 250. Príncipe de Viana, Marqués de Cáceres, Roda, Bodega Inurrieta y Bal Piedra son algunos de los nombres de los viñedos que exportan a diferentes países, entre ellos, Brasil, Italia y Estados Unidos.
Calidad y propiedades del vino
“La plantación de la uva, las condiciones climáticas de la vendimia son los factores que necesitamos que coincidan para obtener un buen vino”, explica el enólogo Joel Martínez.
Pero más allá de la exquisitez de este elixir del dios Baco, también hay que destacar los resultados de los estudios efectuados recientemente, en los que se menciona que al buscar la clave para la eterna juventud, la ciencia descubre cada día nuevas sustancias que retrasan el envejecimiento celular, y ayudan así a mantener durante más tiempo la salud y la belleza. El resveratrol es una de estos productos, y su descubrimiento confirma que el vino es fuente de bienestar. “Además es un relajante, un tónico y un equilibrante para el sistema nervioso, sobretodo si se trata de un vino viejo —esta indicado para personas convalecientes y especialmente para el buen funcionamiento del corazón—”, afirma la enóloga Kepa Sagastizabal, de la bodega Inurrieta.

Con arte

La belleza demoledora de las tierras de La Rioja alavesa, escoltadas por la cordillera cantábrica, resulta el escenario perfecto para el emplazamiento de las grandes catedrales dedicada a la preparación del vino. Los nuevos edificios combinan la utilización del espacio luminoso con la oscuridad y humedad necesarias para preservar los caldos de la vid.
Los edificios atraen por su singularidad y belleza, pero también por su disposición a mostrar el buen vino y las bodegas, incluso, para acoger a visitantes exclusivos como pretende el hotel, que también incluye la bodega de Marqués del Riscal, diseñada por Fran Ghery.
Así, estas construcciones albergan museos que llevan a cabo jornadas de cata de vinos y sirven como un especial parque temático que enseña todas las variantes que se producen, en un entorno que combina los elementos medievales.

Funcionalidad y belleza

La bodega de Ysios, en la localidad de La Guardia, yace al pie de la montaña; el edificio con un tejado espectacular fue diseñado por Santiago Calatrava. Totalmente integrado en el paisaje, el techo ondulado de la estructura recuerda un mar plateado que se mimetiza con le color de las vides y la propia cordillera cantábrica. El aluminio del tejado contrasta con la madera utilizada en las paredes exteriores, que acaban por evocar la cubierta de un barco.
En el caso de CVNE, mejor conocida como CUNE, todo el diseño interior está al servicio del procesamiento del vino, de manera que la estructura exterior, en forma de tina invertida, es solo la parte superior de un complejo edificio que se incrusta en la montaña junto a dos enormes túneles que horadan la montaña y que sirven para envejecer el vino en condiciones ideales. Fue construida por Philippe Mazieres, un arquitecto francés ganador del premio The Best of en la categoría de turismo vinícola.
La tina está dividida en dos pisos; en el superior se encuentra la nave de vinificación, que emplea tecnología puntera desde su tolva vertical —primera en instalarse en España y por el momento única— hasta la espectacular grúa central. En el piso inferior se encuentra la sala de barricas circular. Está unida a la línea de embotellado, el inmueble recubierto en el exterior de cedro rojo del Canadá, y a los dos túneles interiores del cerro.

Santiago Calatrava acaba por deslumbrar con el diseño de las bodegas Ysios. Sus dos muros de hormigón armado, separados por un espacio de 26 metros, están revestidos exteriormente por láminas de madera. La bodega está coronada por una extensa lámina de aluminio natural, procesado especialmente para dar esa sensación ondular que sintoniza con las formas del entorno para que también simulen las olas del mar.
La existencia de estos edificios ha modificado sensiblemente las actividades del lugar en lo que se ha llamado turismo del vino.
Los turistas podrán encontrar en estos parajes un itinerario ideal para la cata de los mejores vinos del país. Es por ello que los pueblos han incrementado la capacidad de alojamiento hotelero, han proliferado restaurantes con buena cocina, y se espera que la vida de la zona comience a ser poblada de un turismo rural alternativo, que ya incluye paseos a caballo, vuelos en ultraligeros y caminatas por la cordillera.

  • El vino, en general, es el resultado de la conjugación del hombre y la naturaleza, es un producto sano, placentero y ciento por ciento natural. En Guatemala se arraiga la costumbre de consumirlo cada vez más. Años atrás se solía pedir una gaseosa, una naranjada o limonada para acompañar una comida, hoy se degusta un vino dependiendo de la ocasión y del gusto.
  • Catar vino no es lo mismo que degustarlo, se trata de sentir, apreciar sus cualidades y defectos con el fin de emitir un juicio, ya sea favorable o en contra, porque de ello depende el grado de comercialización que pueda tener.
  • El primer paso para este proceso es distribuir diferentes clases de vinos en copas adecuadas.
  • Uno de los conocedores debe hablar de las características de la bebida que en ese momento se degustará, dando participación a los asistentes para que puedan emitir su comentario.
  • La copa hay que ladearla para ver como se derraman las gotas o las lágrimas, se dice que entre más tarda en caer mejor es el vino. También debe olerse el vino para sentir su fragancia: frutas verdes, frutas rojas, maduras, vainilla, etcétera.
  • El siguiente paso es probarlo, sentir su textura.
  • Al finalizar la cata se tendrá una opinión de qué vino ha gustado o por cual se ha inclinado.

   

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