Para quitarse el sombrero
Don Chilo ejecuta un oficio que está en peligro de extinción.

Isidro Armando Mazariegos (49 años) es el heredero, desde la década de 1960, de la tradición familiar de reparar sombreros. Su padre, Fabián Mazariegos, propietario de Royal, atendió a la flor y nata de la sociedad guatemalteca del siglo pasado.
En el taller de don Chilo, como lo llaman sus clientes, aún hay equipo de aquel tiempo. El lustre de las hormas que utiliza para su quehacer evidencia el uso que durante décadas ha tenido. Los agujeros causados por la polilla también advierten la edad de cada uno de estos moldes sobre los cuales el sombrero —una especie en peligro de extinción— recuperará su caprichosa forma y hará sonreir de satisfacción a su dueño.
Don Chilo es uno de los escasos artesanos que aún se dedican a este oficio, que también está a punto de desaparecer. “No se trata de un simple trabajo, es un arte que aprendí desde niño”, afirma con orgullo.
Además de su progenitor, también fue su maestro Flavio Milián, propietario de La Industrial, que estuvo ubicada en la 9a. avenida y 14 calle de la zona central.
Para darle nuevos brillos al sombrero tarda entre 8 y 10 días, porque se debe lavar, dar forma, secar y planchar. Pero no todo el trabajo pasa por sus manos, su esposa, María Teresa, se encarga de hacer la primera tarea: lavar con agua y jabón. Luego, él selecciona la talla de la horma y monta el sombrero.
El alto costo de la vida obligó a don Chilo a combinar su arte con el lavado de alfombras y mantenimiento de pisos; mientras él trabaja fuera del negocio (sombrerería Mazariegos), ubicado en la 16 calle y 10a. avenida, zona 1, María Teresa se encarga de atender a los clientes y anotar todos los detalles que solicitan. “Si no da una cosa, da otra”, para sobrevivir, cuenta.
Esta pareja de esposos, que no tiene hijos, calcula que mensualmente reparan entre 10 y 12 sombreros (por cada uno cobra entre Q90 y Q100).
La mayoría de trabajos proviene de finqueros y “gente grande” (ancianos), dice. Ahora, es inusual que un muchacho porte uno.
(FM)
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